La creatina es conocida por millones de personas como uno de los suplementos más efectivos para mejorar el rendimiento deportivo y aumentar la fuerza muscular. Sin embargo, durante los últimos años, la investigación científica ha comenzado a explorar un campo completamente distinto: su posible papel en la salud cerebral y el tratamiento de trastornos como la depresión.
Aunque todavía no existe evidencia suficiente para recomendar la creatina como tratamiento para la depresión, los resultados de las investigaciones más recientes han despertado un creciente interés en la comunidad científica. Un nuevo análisis publicado en 2026 revisó todos los ensayos clínicos aleatorizados disponibles hasta la fecha y concluyó que la creatina podría convertirse en un complemento prometedor dentro del tratamiento de algunas personas con trastorno depresivo mayor, aunque aún son necesarios estudios más amplios para confirmar estos hallazgos.
En este artículo revisamos qué dice realmente la evidencia, por qué la creatina podría influir en la función cerebral y cuáles son las principales conclusiones de los estudios publicados hasta ahora.
Respuesta rápida: La evidencia científica actual sugiere que la creatina podría ayudar a mejorar los síntomas de la depresión en algunas personas cuando se utiliza junto con tratamientos médicos o psicológicos. Sin embargo, no existen pruebas suficientes para recomendarla como tratamiento único, ni debe reemplazar la atención de un profesional de la salud.
¿Por qué los científicos comenzaron a estudiar la creatina y la depresión?
Para entender esta relación, primero hay que comprender cómo funciona el cerebro.
Aunque representa apenas alrededor del 2 % del peso corporal, el cerebro consume aproximadamente el 20 % de la energía que utiliza nuestro organismo en reposo. Cada pensamiento, recuerdo, emoción y movimiento depende de un suministro constante de energía para que las neuronas puedan comunicarse correctamente.
La principal "moneda energética" de nuestras células es una molécula llamada ATP (adenosín trifosfato). Sin ATP, las neuronas no pueden mantener su funcionamiento normal.
Aquí es donde entra la creatina.
Dentro de las células, la creatina se almacena principalmente como fosfocreatina, una reserva energética que ayuda a regenerar ATP cuando la demanda de energía aumenta rápidamente. Este mecanismo ha sido ampliamente estudiado en el músculo esquelético, pero también ocurre en el cerebro.
En otras palabras, la creatina actúa como un sistema de respaldo energético que ayuda a mantener el funcionamiento celular cuando las necesidades metabólicas aumentan.
¿Qué relación existe entre la energía cerebral y la depresión?
La depresión es una enfermedad compleja. No existe una única causa que explique por qué aparece, y factores genéticos, psicológicos, sociales y biológicos participan en su desarrollo.
Sin embargo, durante los últimos años ha surgido una nueva línea de investigación conocida como psiquiatría metabólica, que propone que algunas personas con depresión podrían presentar alteraciones en la forma en que el cerebro produce y utiliza la energía.
Diversos estudios han encontrado cambios en el metabolismo energético cerebral, alteraciones mitocondriales y diferencias en las concentraciones de creatina en determinadas regiones del cerebro de personas con trastorno depresivo mayor. Aunque estos hallazgos no demuestran que la falta de creatina cause depresión, sí sugieren que el metabolismo energético podría desempeñar un papel importante en algunos pacientes.
Esta hipótesis llevó a los investigadores a preguntarse:
Si la creatina ayuda a mejorar la disponibilidad de energía en las neuronas, ¿podría también contribuir a mejorar algunos síntomas de la depresión?
Responder esa pregunta ha sido el objetivo de varios ensayos clínicos realizados durante la última década.
El estudio más importante publicado en 2026
En junio de 2026, investigadores de la Universidad de Ottawa publicaron una revisión sistemática en Brain Medicine que reunió toda la evidencia clínica disponible sobre creatina y depresión. En lugar de realizar un nuevo experimento, analizaron de forma crítica los ensayos clínicos aleatorizados publicados hasta septiembre de 2025 para determinar si existía una señal consistente de beneficio.
Después de revisar cientos de publicaciones científicas, los investigadores encontraron únicamente cinco ensayos clínicos aleatorizados que cumplían los criterios de calidad establecidos.
En conjunto, estos estudios incluyeron:
- 238 participantes.
- 126 personas recibieron creatina monohidratada.
- 112 personas recibieron placebo.
- La edad promedio fue de 36 años.
- Cuatro estudios incluyeron personas con trastorno depresivo mayor y uno evaluó pacientes con trastorno bipolar que atravesaban un episodio depresivo.
Aunque pueda parecer un número considerable, para los estándares de la investigación clínica sigue siendo una muestra relativamente pequeña. Además, los estudios utilizaron dosis diferentes (entre 2 y 10 gramos diarios), duraciones distintas (4 a 8 semanas) y poblaciones con características muy variadas, lo que impidió combinar todos los resultados en un único análisis estadístico. Por esta razón, los autores realizaron una síntesis narrativa, comparando cada estudio de manera individual.
¿Qué encontraron los investigadores?
La conclusión principal fue tan interesante como prudente.
De los cinco ensayos clínicos analizados:
- Dos estudios observaron mejoras significativas en los síntomas depresivos.
- Tres estudios no encontraron diferencias relevantes entre creatina y placebo.
A primera vista, estos resultados pueden parecer contradictorios. Sin embargo, cuando los investigadores analizaron cada ensayo por separado, encontraron diferencias importantes entre las poblaciones estudiadas, el tipo de tratamiento utilizado y las características clínicas de los participantes.
En otras palabras, la pregunta dejó de ser simplemente "¿funciona o no funciona?" para transformarse en otra mucho más interesante:
¿En qué pacientes podría ser útil la creatina y bajo qué condiciones?
Esa es precisamente la pregunta que la investigación científica intenta responder actualmente.
¿Qué estudios encontraron beneficios?
De los cinco ensayos clínicos analizados en la revisión, dos mostraron resultados alentadores. Ambos evaluaron a mujeres con trastorno depresivo mayor y utilizaron la creatina como complemento de un tratamiento ya establecido, no como una terapia independiente.
Este punto es importante: hasta la fecha, ningún ensayo clínico de calidad ha demostrado que la creatina, por sí sola, sea un tratamiento eficaz para la depresión. Los resultados positivos se observaron únicamente cuando se añadió a un tratamiento convencional, como un antidepresivo o la terapia cognitivo-conductual.
Creatina junto con escitalopram: una respuesta más rápida
Uno de los estudios más citados fue realizado en mujeres diagnosticadas con trastorno depresivo mayor que iniciaban tratamiento con escitalopram, un antidepresivo ampliamente utilizado para tratar la depresión y los trastornos de ansiedad.
Las participantes fueron divididas en dos grupos:
-
Un grupo recibió escitalopram junto con 5 gramos diarios de creatina monohidratada.
-
El otro recibió escitalopram junto con un placebo.
Después de ocho semanas, las mujeres que recibieron creatina presentaron una reducción significativamente mayor de los síntomas depresivos en comparación con el grupo placebo. Además, algunas participantes alcanzaron la remisión clínica, es decir, una disminución de los síntomas hasta un nivel en el que ya no cumplían los criterios diagnósticos de depresión.
Los investigadores plantean que la creatina podría haber acelerado la respuesta al tratamiento al mejorar la disponibilidad de energía en las neuronas, facilitando el funcionamiento de circuitos cerebrales relacionados con el estado de ánimo. Sin embargo, esta sigue siendo una hipótesis biológica que requiere mayor confirmación.
Creatina y terapia cognitivo-conductual
El segundo estudio con resultados positivos exploró una estrategia diferente.
En lugar de combinar la creatina con un medicamento, los investigadores la administraron junto con terapia cognitivo-conductual (TCC), una de las intervenciones psicológicas más efectivas para tratar la depresión.
Los participantes que recibieron creatina mostraron una disminución más pronunciada de los síntomas depresivos en comparación con quienes realizaron la misma terapia acompañada de un placebo. Aunque el estudio fue relativamente pequeño, abrió una nueva línea de investigación: la posibilidad de que optimizar el metabolismo energético cerebral también potencie los efectos de las intervenciones psicológicas.
Estos resultados son especialmente interesantes porque sugieren que el beneficio potencial de la creatina podría no depender exclusivamente de los medicamentos, sino de su capacidad para apoyar el funcionamiento energético del cerebro mientras otras terapias actúan sobre los procesos psicológicos y neuroquímicos implicados en la depresión.
¿Por qué otros estudios no encontraron beneficios?
Si la creatina mostró resultados positivos en algunos ensayos, ¿por qué otros no observaron diferencias frente al placebo?
Esta es precisamente una de las principales razones por las que los investigadores consideran que la evidencia aún es insuficiente.
Pacientes con depresión resistente al tratamiento
Uno de los ensayos incluyó personas que ya habían probado tratamientos farmacológicos sin obtener una respuesta adecuada.
En este estudio, los participantes recibieron 5 o 10 gramos diarios de creatina, pero los investigadores no encontraron mejoras clínicamente significativas respecto al grupo placebo.
Una posible explicación es que la depresión resistente al tratamiento suele ser una condición más compleja desde el punto de vista biológico, por lo que una intervención nutricional, por sí sola, probablemente no sea suficiente para producir cambios importantes.
Adolescentes con depresión
Otro ensayo evaluó a adolescentes con trastorno depresivo mayor utilizando diferentes dosis de creatina.
Aunque los niveles cerebrales de creatina aumentaron en algunos participantes, la mejoría clínica fue similar a la observada en el grupo placebo. Esto indica que aumentar la disponibilidad de creatina en el cerebro no necesariamente se traduce en una reducción de los síntomas depresivos.
Personas con trastorno bipolar
El quinto estudio analizó a personas con trastorno bipolar que estaban atravesando un episodio depresivo.
En este grupo tampoco se observaron beneficios significativos. Además, dos participantes que recibieron creatina desarrollaron episodios de hipomanía o manía durante el estudio. Aunque el número de casos fue muy pequeño y no permite establecer una relación causal, este hallazgo llevó a los autores a recomendar especial precaución en personas con trastorno bipolar.
¿Por qué los resultados son tan diferentes entre un estudio y otro?
A simple vista podría parecer que las investigaciones se contradicen. Sin embargo, cuando se analizan en profundidad, aparecen varias diferencias que ayudan a explicar esta variabilidad.
Entre ellas destacan:
-
Características de los participantes. Algunos estudios incluyeron únicamente mujeres, mientras que otros incorporaron hombres, adolescentes o personas con trastorno bipolar.
-
Tratamientos concomitantes. En algunos casos la creatina se administró junto con antidepresivos; en otros, junto con terapia psicológica o sin intervenciones comparables.
-
Dosis utilizadas. Las investigaciones emplearon cantidades que variaron entre 2 y 10 gramos diarios.
-
Duración del tratamiento. Los ensayos tuvieron seguimientos relativamente cortos, de entre cuatro y ocho semanas.
-
Tamaño de las muestras. Ninguno de los estudios contó con un número elevado de participantes, lo que limita la capacidad para detectar diferencias pequeñas pero clínicamente relevantes.
En conjunto, estas diferencias dificultan responder con certeza si la creatina funciona para todas las personas con depresión o únicamente para determinados perfiles de pacientes.
La opinión de los investigadores
Después de analizar toda la evidencia disponible, los autores de la revisión sistemática llegaron a una conclusión equilibrada.
Los resultados sugieren que la creatina podría convertirse en un complemento útil dentro del tratamiento del trastorno depresivo mayor, especialmente cuando se utiliza junto con terapias convencionales. Sin embargo, la evidencia disponible todavía es limitada y presenta un grado considerable de incertidumbre.
Por este motivo, los investigadores no recomiendan modificar la práctica clínica actual ni sustituir los tratamientos establecidos.
En cambio, proponen que los próximos estudios incluyan un mayor número de participantes, períodos de seguimiento más largos y poblaciones más diversas. Solo con investigaciones de mayor calidad será posible determinar qué personas podrían beneficiarse realmente de la suplementación con creatina y cuál sería la dosis más efectiva.
En otras palabras, la ciencia aún no puede responder con un "sí" o un "no" definitivo. Lo que sí puede afirmar es que existe una señal prometedora que merece seguir siendo investigada.
¿Cómo podría actuar la creatina en el cerebro?
Aunque todavía no existe una respuesta definitiva, los científicos han propuesto varios mecanismos que podrían explicar por qué la creatina mostró resultados prometedores en algunos estudios sobre depresión.
Es importante recalcar que estas hipótesis provienen de investigaciones preclínicas y estudios clínicos iniciales. En otras palabras, son mecanismos biológicamente plausibles, pero todavía no demuestran que la creatina trate la depresión.
1. Mayor disponibilidad de energía para las neuronas
La teoría más respaldada hasta ahora está relacionada con el metabolismo energético del cerebro.
Cada neurona necesita enormes cantidades de ATP para mantener la comunicación con otras células, sintetizar neurotransmisores y procesar información. Cuando la producción de energía disminuye, algunas funciones cerebrales podrían verse afectadas.
La creatina participa precisamente en este proceso, ayudando a regenerar ATP a través del sistema fosfocreatina-creatina quinasa.
Algunos investigadores creen que, en determinadas personas con depresión, este sistema energético podría funcionar de manera menos eficiente. Si esa hipótesis resulta correcta, aumentar las reservas de creatina podría ayudar a mejorar la disponibilidad de energía en las células cerebrales.
Sin embargo, esta relación aún está siendo investigada y no ha sido demostrada de forma concluyente en humanos.
2. Posible influencia sobre neurotransmisores
Otra línea de investigación estudia si la creatina podría influir indirectamente en neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo, como:
-
serotonina
-
dopamina
-
glutamato
Estos mensajeros químicos participan en funciones como la motivación, el placer, la regulación emocional y el aprendizaje.
Algunos estudios experimentales sugieren que mejorar el metabolismo energético celular podría favorecer el funcionamiento de estos sistemas. No obstante, hasta el momento no existe evidencia suficiente para afirmar que la creatina aumente directamente los niveles de serotonina o dopamina en personas con depresión.
3. Apoyo a la función mitocondrial
Las mitocondrias son conocidas como las "centrales energéticas" de las células.
Diversas investigaciones han encontrado alteraciones en la función mitocondrial en algunos pacientes con trastorno depresivo mayor.
Debido a que la creatina participa en el transporte y almacenamiento de energía dentro de la célula, algunos científicos plantean que también podría contribuir a optimizar el funcionamiento mitocondrial.
Esta hipótesis forma parte de un campo emergente conocido como psiquiatría metabólica, que busca comprender cómo el metabolismo celular puede influir en enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar y otros trastornos neuropsiquiátricos.
Aunque estos mecanismos son prometedores, todavía no permiten concluir que la suplementación con creatina modifique por sí sola la evolución de estas enfermedades.
¿Es segura la creatina?
La seguridad es una de las principales razones por las que la creatina ha despertado tanto interés entre los investigadores.
A diferencia de muchos compuestos experimentales utilizados en psiquiatría, la creatina lleva décadas siendo estudiada y presenta un perfil de seguridad ampliamente documentado cuando se consume en personas sanas y en las dosis habitualmente recomendadas.
En la revisión publicada en 2026, los investigadores observaron que los efectos adversos fueron, en general, leves y poco frecuentes.
Los síntomas reportados con mayor frecuencia fueron:
-
molestias gastrointestinales leves;
-
sensación de distensión abdominal en algunos participantes;
-
malestar digestivo transitorio.
No se identificaron efectos adversos graves relacionados con la suplementación en personas con trastorno depresivo mayor.
¿Existe alguna situación que requiera mayor precaución?
Sí.
Uno de los cinco ensayos incluidos en la revisión evaluó personas con trastorno bipolar que estaban cursando un episodio depresivo.
Durante ese estudio, dos participantes que recibieron creatina desarrollaron episodios de hipomanía o manía.
Aunque estos casos fueron muy pocos y no permiten concluir que la creatina haya sido la causa directa, los investigadores consideran prudente recomendar que las personas con trastorno bipolar consulten con su médico antes de comenzar cualquier suplementación con creatina.
Este hallazgo pone de manifiesto un aspecto importante de la medicina: una misma intervención puede producir efectos diferentes dependiendo de la enfermedad que se esté tratando.
Entonces… ¿la creatina sirve para tratar la depresión?
La respuesta más honesta basada en la evidencia científica actual es:
Todavía no lo sabemos con certeza.
Lo que muestran las investigaciones es que la creatina podría convertirse en un complemento interesante dentro del tratamiento de algunos pacientes con trastorno depresivo mayor, especialmente cuando se utiliza junto con antidepresivos o terapia psicológica.
Sin embargo, los estudios disponibles siguen siendo pocos, incluyen un número reducido de participantes y presentan diferencias importantes entre sí.
Por ello, actualmente ninguna guía clínica recomienda utilizar creatina como tratamiento estándar para la depresión.
Esto no significa que la investigación haya fracasado.
Al contrario.
Los resultados obtenidos hasta ahora han sido lo suficientemente prometedores como para justificar nuevos ensayos clínicos de mayor calidad.
Es posible que durante los próximos años comprendamos mejor qué pacientes podrían beneficiarse, cuál sería la dosis óptima y en qué momento del tratamiento tendría mayor utilidad.
¿Qué significa esta evidencia para las personas que viven con depresión?
Si tú o alguien cercano vive con depresión, este tipo de investigaciones puede generar esperanza, pero también es importante interpretarlas con realismo.
Actualmente, la creatina no reemplaza los tratamientos médicos establecidos.
Los tratamientos que han demostrado mejorar la depresión incluyen la evaluación por un profesional de la salud, la psicoterapia, los medicamentos cuando están indicados y otras intervenciones respaldadas por evidencia científica.
La creatina representa una línea de investigación prometedora, pero todavía en desarrollo.
Si estás considerando incorporar creatina como suplemento y tienes un diagnóstico de depresión o cualquier otro trastorno de salud mental, lo más recomendable es conversarlo previamente con tu médico o profesional tratante.
La visión de Ono Care sobre la evidencia científica
En Ono Care creemos que los mejores suplementos son aquellos respaldados por evidencia científica sólida.
Por eso seguimos de cerca la investigación sobre ingredientes como la creatina, cuyo potencial parece ir mucho más allá del rendimiento deportivo.
Nuestro compromiso es compartir información basada en la mejor evidencia disponible, incluso cuando las respuestas todavía no son definitivas. La ciencia avanza precisamente gracias a investigaciones como esta: estudios que generan nuevas preguntas y ayudan a comprender mejor cómo funciona el cuerpo humano.
Hydra+ fue desarrollado con creatina monohidratada de alta calidad junto con una combinación de electrolitos para apoyar la hidratación y el rendimiento físico diario.
Aunque la investigación sobre creatina y salud cerebral continúa evolucionando, Hydra+ no está diseñado ni comercializado como un tratamiento para la depresión u otras enfermedades mentales. Si en el futuro aparecen nuevas investigaciones de alta calidad, seguiremos actualizando este artículo para mantenerte informado con información rigurosa y basada en evidencia.
Conclusión
Durante muchos años, la creatina fue considerada únicamente un suplemento para aumentar la fuerza y mejorar el rendimiento deportivo.
Hoy, la ciencia está comenzando a descubrir que su papel podría ser mucho más amplio.
Las investigaciones más recientes sugieren que optimizar el metabolismo energético del cerebro podría convertirse en una nueva vía para comprender y tratar algunos trastornos del estado de ánimo. En ese contexto, la creatina ha surgido como una de las moléculas más prometedoras.
Sin embargo, es importante distinguir entre una hipótesis prometedora y un tratamiento comprobado.
La revisión sistemática publicada en 2026 encontró señales positivas en algunos ensayos clínicos, pero también resultados neutros en otros. Por ello, los propios investigadores coinciden en que todavía no existe evidencia suficiente para recomendar la creatina como tratamiento para la depresión.
La conclusión más responsable es también la más interesante: la investigación apenas está comenzando.
Y, como ocurre con muchos avances científicos, las respuestas más importantes probablemente llegarán con los estudios que aún están por realizarse.
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